
Sopa de Verduras y Lentejas
55min • 245cal
Sopas
Esta sopa de tomate rostizado es una versión elevada del clásico reconfortante que todos conocemos. El proceso de rostizar los tomates en el horno concentra sus azúcares naturales y desarrolla sabores profundos y complejos que son imposibles de lograr con tomates crudos. Los tomates son una fuente excepcional de licopeno, un carotenoide con propiedades antioxidantes que se hace más biodisponible al cocinar los tomates. Esta sopa es sorprendentemente baja en calorías pero alta en nutrientes, aportando vitaminas A, C y K, además de potasio que ayuda a regular la presión arterial. La albahaca fresca no solo añade un aroma embriagador sino que también aporta propiedades antiinflamatorias y antibacterianas naturales. El ajo rostizado junto con los tomates crea una base aromática increíble que no requiere grandes cantidades de sal o condimentos artificiales. Esta receta es perfecta para quienes buscan una opción vegana, sin gluten y naturalmente baja en grasas, pero que no sacrifique sabor ni textura cremosa. La textura aterciopelada se logra simplemente licuando los tomates rostizados con caldo vegetal, sin necesidad de agregar crema o lácteos. Es ideal para servir como entrada elegante en una cena especial o como plato principal reconfortante acompañado de pan crujiente integral. Esta sopa también es excelente para preparar en grandes cantidades y congelar en porciones, manteniéndose perfecta hasta 3 meses. El rostizado de los tomates transforma completamente el perfil de sabor, creando una profundidad umami que rivaliza con las sopas más elaboradas de restaurantes gourmet.

Tiempo Total
60min
Porciones
4
Calorías
120
Dificultad
fácil
Precalentar el horno a 200°C (400°F). Cortar los tomates por la mitad y colocarlos con la parte cortada hacia arriba en una bandeja para hornear.
Cortar la cebolla en cuartos y colocar junto a los tomates. Agregar los dientes de ajo sin pelar alrededor de los tomates.
Rociar todo con aceite de oliva, sal y pimienta negra. Hornear durante 30-35 minutos hasta que los tomates estén caramelizados y la piel ligeramente ennegrecida.
Mientras se rostizan los tomates, preparar el caldo de verduras caliente en una olla aparte.
Una vez rostizados, pelar los ajos y transferir todos los vegetales rostizados a una licuadora o procesador de alimentos.
Agregar la mitad del caldo caliente y licuar hasta obtener una consistencia completamente suave y sedosa.
Transferir la mezcla licuada a una olla grande, agregar el resto del caldo, el azúcar y el vinagre balsámico. Cocinar a fuego medio durante 10 minutos.
Agregar la albahaca fresca picada justo antes de servir, ajustar la sazón con sal y pimienta. Servir caliente decorada con hojas de albahaca y un hilo de aceite de oliva.